El jurado popular que juzgaba a Francisco Camps y a Ricardo Costa por la presunta aceptación de trajes, regalados por parte de la trama Gürtel ha acordado por 5 votos a 4 declararlos NO CULPABLES, del delito que se les imputaba de cohecho impropio.
Durante estos últimos tiempos, la sociedad en general, en movimientos como el 15-M han reivindicado de nuestros cargos públicos, un plus de limpieza y transparencia, muy alejado de la política del amiguismo y el clientelismo político, al que algunos de nuestros representantes nos tienen acostumbrados. Aquí no quiero hacer distinciones entre espectros ideológicos, porque sinceramente creo que estas actitudes se han dado en prácticamente la totalidad de los partidos. Y no se han dado porque los partidos sean corruptos, aunque habrá casos en los que sí, se han dado por esencialmente porque las personas corruptas o corruptibles han entrado en los partidos y en muchos casos los han convertido en verdaderos cortijos en los que hacen y deshacen a sus anchas, por otro lado, sin el control debido por parte de las direcciones de los partidos. La legitimidad de los votos ha sustituido a la legalidad en muchos casos y esto ha llevado a la gente corriente a protestar en movimientos ciudadanos espontáneos.
Continuando con el veredicto del jurado, la Secretaria General del PP, Dolores Cospedal se ha apresurado a salir a la palestra a reclamar ¿Quién devolverá la honorabilidad al expresidente Camps? La respuesta la ha recibido rápidamente por parte de la oposición: los mismos que se la han quitado, los mismos que por una cuestión estratégica le habéis obligado a dimitir.