20-N simbólica fecha para la derecha en España, más aún
desde el pasado año cuando Mariano Rajoy ganó las elecciones a Alfredo Pérez
Rubalcaba, que ha tenido la desgracia de ser la cara de la derrota más
estrepitosa del socialismo en este periodo democrático. Acusaban muchos/as a ZP
de haber escogido la fecha para generar miedo, para movilizar a los
radicalismos o por una tendencia filomasónica. Pero lo que ha conseguido es que
desde ese 20-N de 2011, el anterior cuidillo de España y su mártir martirizado
no monopolicen las noticias de este día.
Y lo ha conseguido gracias al triunfal paseo de Mariano
Rajoy y compañía, que aún hoy un año después continúan el paseo por las
instituciones, sin mezclarse con el populacho, escondidos entre bambalinas y
gobernando a golpe de decreto. No cabe lugar a la negociación, porque la
mayoría absoluta se ha convertido en el rodillo absoluto, que deja como meros
convidados de piedra al resto de grupos parlamentarios.
Hoy debemos recordar especialmente las promesas de Mariano
Rajoy y compañía en la campaña, para evaluar el grado de cumplimiento de ese
bendito y decorativo texto bien redactado, llamado programa electoral y que a
lo largo de este periodo democrático hemos visto como todos los gobiernos
guardaban, al menos en parte, en un cajón de la Moncloa.
